_ Está
jugando a dos puntas_ Exclamó mirando hacia un punto lejano y con sus manos en
la cintura
_ ¿De qué
está hablando señor?
_ ¡Chase!,
coquetea con Batman y conmigo, especialmente con Batman
_ ¿y por qué
le preocupa? Se trata de usted mismo
_ Pero ella
no lo sabe Alfred, quien sabe a cuantos seduce con esos labios rojos…¡utilizo
la señal para llamar a Batman! ¡Jamás vi una mujer tan impetuosa y osada!... ¿quien
se ha creído?
_ yo creo
que es una mujer muy capaz de sacarlo de quicio, nunca lo he visto así joven
Bruce_ él peino su cabello y trato de calmar su respiración
_ Estoy
tranquilo solo que es increíble lo que ha hecho
_ Se refiere
a lo de la señal o ¿lo de su coqueteo a dos puntas?_ Miro a su sirviente de
soslayo
_ La señal
Alfred, por lo demás…no interesa_ Se alejo dándole la espalda. por algún motivo estaba nervioso y necesitaba
sacarse esa sensación de encima, relajar su cuerpo, se dirigió directo a tomar
una ducha de agua bien fría, una manía que se le daba siempre que sentía sus
músculos cansados, pero aquella noche no se había esforzado demasiado y aún así
lo necesitaba, el agua le daba paz y a la vez le traían recuerdos algunos
apreciados y otros no, pero en ese momento su mente estaba en blanco hasta que
de improvisto irrumpiendo en su cabeza recordó la escena de aquella mujer de
labios rojos tratando de seducirlo, había sido tan difícil contenerse, no era
necesario aquel despliegue de su parte, la primera vez que la vio sintió el
golpe cálido del encanto como si fuera un cachetazo, jamás una mujer lo había
provocado tanto, aunque no podía negar que su esmero lo hacía sentir muy bien
hasta poderoso, alzaba su autoestima como en ciertas partes de su cuerpo, su
corazón comenzaba a acelerarse de nuevo con las imágenes de su mente, cuando se
desprendió de su gabardina negra ofreciéndose por completo y el ímpetu de sus
palabras acompañando el movimiento de su bella silueta, tan proporcionada en
todas sus formas y sus senos desbordando la elasticidad de su vestido lo que
hubiera dado por arrancarlo y hacerla suya, calmar el fuego que había encendido
con intensidad, en aquel momento hasta la misma agua fría se había tornado
tibia, necesitaba bloquear sus pensamientos con ella en lugares públicos eso
era definitivo.
La cama con
sus sabanas de ceda suave tampoco lo ayudaban mucho a olvidarla, se preguntaba
¿“como seria su piel”?, ¿Cómo sabría?, la pensaba tan suave como la seda, su
cerebro creaba miles de sensaciones ficticias que afectaban a su cuerpo,
increíblemente la deseaba demasiado aquella noche, la imaginación era
irrefrenable tenía que hacerlo, tenía que tocarse, descargar esa adrenalina
ardiente que lo inquietaba, un juego de manos y su miembro viril bajo sus
sabanas, suave, intenso, los latidos golpeando contra su pecho cada vez más
rápido, mantenía sus ojos cerrados para no dejar de verla y sus labios
levemente abiertos para exhalar, su cuerpo se estremecía más y más hasta que al
final expiro.
Al
despertarse al día siguiente se sintió liviano, tomó su desayuno junto a la
ventana de la sala de estar, un buen café y un exprimido de naranja con
tostadas
_ ¿Cómo
amaneció hoy señor?_ Pregunto Alfred
_ Bien…muy
bien creo que logre dormir más de 5 hs esta vez, un nuevo récord
_ Me veo en
la obligación de preguntarle si suspendo su sesión con la Doctora Meridian el
día de hoy
_ ¿hoy tenía
cita?
_ Así es
señor, pero si quiere…
_ No, está
bien, iré_ Comió el ultimo trozo de tostada que le quedaba y vació su jugo de
un trago_ Muy buen desayudo Alfred y él río con suspicacia.
El reloj del
despacho de Meridian marcó las dos de la tarde y su puerta se abrió
repentinamente sin que nadie haya llamado
_ Buenos
días Chase_ Saludo Bruce en un tono alegre
_ Valla que
sorpresa, me alegra verte de nuevo_ Le respondió del mismo modo
_ A caso…¿no
teníamos sesión hoy?
_ No hasta
el próximo martes_ Le confirmo la mujer algo extrañada
_ Alfred_
Dijo en tono de reproche_ Se confundió_ Pero bien sabía que fue adrede
_ ¿ya as
almorzado?_ Le pregunto ella
_ No aún_
Mintió
_ El
restaurante del edificio no es tan bueno como al que hemos ido ayer pero sirven
rica comida
_ Entonces
no perdamos más tiempo_ En el trayecto Meridian noto que la miraba distinto a
otras veces, ya acomodados en la mesa le pregunto
_ Hoy te
noto diferente
_ Tengo una
propuesta
_ ¿de qué se
trata?
_ Una
competencia de psicología, siempre me he jactado de mi don para percibir a las personas
tu me analizas y yo te analizo_ Ella lo observo desconfiada
_ ¿a qué
viene eso?
_ Solo para
hacer nuestras sesiones un poco más interesantes
_ ¿Es otro
de tus gustos que te das en vida?
_ Si podría
decirse que si, ¿lo aceptas?_ Dudo un poco mientras lo miraba fijamente a los
ojos y luego contesto
_ Está bien
acepto
_ Ayer me
analizaste así que este es mi turno
_ Me parece
bien, puedes empezar
_ ¿Recuerdas
la mancha que tenía en un mural? El “Rorschach” ¿Qué ves en él?_ Ella trató de
recordar la figura y luego contesto
_ Un murciélago
_ ¿Le gustan
los murciélagos?_ Dijo con una leve sonrisa
_ Son
criaturas misteriosas, saben moverse en su habiente sin necesidad de todos sus
sentidos
_ ¿y qué hay
de los hombres murciélago? ¿le gustan?
_ ¿a qué va
esa pregunta?
_ Una simple
curiosidad que me despertó el ver tantas revistas sobre Batman en su escritorio
_ Eso…Me
gustaría analizarlo, es un caso único
_ ¿Lo lleva
como una tarea personal?
_ Pienso que
es interesante, lo conocí en persona y no presenta ningún signo de locura
corriente y es muy inteligente al parecer ¿Por qué lo hace? Es como si cargara
con una gran penitencia que ¿crimen abra cometido para merecer una vida de
tortura nocturna?
_ Es más
solo que interés profesional ¿verdad?
_ ¿Esa es la
deducción que has podido sacar?
_ Si…por el
momento…bien creo que ya se ha hecho tarde tengo otros compromisos_ El se
levanto rápidamente dejando a Chase algo confundida
_ Bueno…yo
también ya me voy_ Ella también se levanto para irse junto con él pero Bruce se
le adelanto diciendo
_ Que tenga
un buen día Doctora Meridian_ y se retiro así sin más, Chase se pregunto el
“por qué” de su actitud, ¿estaba celoso? ¿Se había molestado?, quería hablarle
pero él se había ido tan rápido que no le dio tiempo a nada, no quería verlo
así, irremediablemente no quería que se alejara de ella
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